2/06/2006

Roberto Madrazo en campaña (O de cómo vivi un mítin del PRI)

Hace unas semanas acudí al arranque de campaña de Felipe Calderón en el Toreo de Cuatro Caminos. Ahora, tocó el turno a Roberto Madrazo quien realizó un acto en el municipio de Ixtlahuaca en el Estado de México. ¿Qué pude apreciar del equipo del tabasqueño?

Que el PRI sigue siendo el PRI. El acarreo estuvo en grande, con más de 20 autobuses de los que los asistentes bajaban con una bolsa con dos tortas y un jugo.

Sin duda, el aparato político del tricolor se mantiene en forma. En el encuentro con la “militancia del distrito XV”, los priístas mostraron músculo, pues a pesar de ser oposición en dos de los tres gobiernos municipales que forman ese territorio electoral, aun así movilizaron a más de cinco mil personas. Con esa capacidad no sorprende que el acto haya resultado a modo para el candidato.

Roberto Madrazo estaba sonriente y no era para menos. Lo que vio a su llegada fue a un auditorio que le quería saludar y se amontonaba para tocarlo. Más aún, cuando ya estaba en el podium, podía escuchar las porras de quienes estaban hasta adelante, sin duda los más entusiastas, que f
ormaban parte de la Fundación Carlos A. Madrazo. Lo que quizá no vio el candidato es que detrás de sus evidentes promotores, la gente no coreaba las porras. Ni siquiera aplaudía. A lo más, sólo agitaba sus banderitas.

Lo interesante es que eso no se notaba pues al estar los más efusivos hasta adelante, eran los que alcanzaban el micrófono y por eso sus consignas se repetían por toda la explanada. A eso súmenle que nunca –salvo al momento de los discursos – dejó de sonar la canción de la campaña. (La pueden escuchar al entrar en su página web), así que nunca se sintió desangelado el encuentro que fue animado durante la hora previa por una imitadora de la cantante Selena.

Ya a la hora de los discursos me llamó la atención la pobreza en el mensaje de Madrazo. Como señaló Margarita Vega de Reforma, el priísta prometió hasta hartarse: becas, millones de desayunos escolares, millones de nuevos beneficiarios de la leche de Liconsa (gratis, por supuesto), centros de atención para mujeres maltratadas, etc. Madrazo sabía que le estaba hablando a un público de hombres y mujeres viejos, cuyos hijos probablemente están viviendo en los Estados Unidos y por eso, les habló del empleo y de los apoyos al campo.

Pero más allá de lo criticable que puede resultar la larga lista de promesas – por lo demás expuestas ante un público escéptico, según reflejó la misma reportera al entrevistar a varios de los asistentes - lo que más me llamó la atención es lo poco articulado que presenta su discurso. Anticlimático completamente, se limita a ofrecer beneficios sin presentar una clara definición ni de su proyecto ni de sus adversarios. Madrazo, como tal, no prende, no emociona. Al PAN, a lo mucho lo critica por lo que considera han sido años de estancamiento por el foxismo, y del PRD apenas atina a decir que nada de “Primeros los pobres” pues lo que él quiere es acabar con los pobres. (¿?)

El evento, en términos generales, le salió bien. No hay duda, los priístas saben cómo organizar ese tipo de encuentros. Pero honestamente, no sé si con el acto ganó un nuevo voto para su causa. Ya sé que no se trataba de eso, sino de afianzar la estructura electoral previa las elecciones de marzo próximo en las que los mexiquenses renovarán alcaldías y el congreso local. Pero aún así me dio la impresión de que pueden estarse autoengañando, o peor aún, pueden estar engañando al candidato.

Honestamente me queda la duda. ¿Para “Roberto” fue un acto exitoso? Por su cara al despedirse de la gente supongo que sí.

Por eso sería bueno que alguno de sus colaboradores se diera una vuelta para ver la dinámica antes de que llegue el candidato. Así se daría cuenta que el evento no era para la gente, sino para Madrazo, y así, me parece difícil que pueda remontar la brecha que hoy lo separa de los otros candidatos.